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  • Nicolas Borras

Un día en la vida de un ciclista

Son la 5 de la mañana cuando me despierto, el día comienza muy temprano para nosotros, hay que llegar puntual al sitio de encuentro y más de 20 kilómetros me separan de ese lugar.

Con el uniforme puesto, mientras desayuno, veo salir el sol por la ventana mientras reviso el clima para decidir qué chaqueta llevaré. Llenos mis bolsillos de las bocadillos, galletas y barritas que dejé listas la noche anterior, alisto el repuesto para despinchar y después de despedirme de mis papás y mis hermanas, salgo con mi bicicleta a los 5 grados que usualmente hace en la sábana bogotana a esa hora y oficialmente empieza mi entrenamiento.

A esa hora la ciudad también está despertando y mientras llego al lugar de encuentro, activo mi cuerpo y preparo mi mente para dejarlo todo en la carretera. Si algo he aprendido durante estos meses en el equipo es que cada día es una carrera contra mí mismo, que se trata de ser mejor que el ciclista que fui ayer.


Wilson y Jhon, nuestros entrenadores, ya están en el punto de encuentro cuando llego, saludo a mis compañeros, que vienen desde distintos puntos de la ciudad, hablamos de nuestro día, de los vatios a los que entrenamos el día anterior y compartimos un momento de risas mientras llegan todos. Luego, la charla técnica antes del entrenamiento es sagrada, hablamos de las novedades de carreras y situaciones del equipo. Hoy es día de intervalos, si alguno de nosotros tiene alguna duda la resolvemos y cuanto antes, empezamos.

Las horas que paso sobre la bici, junto a mis compañeros y escoltado por las motos del equipo, son las horas de trabajo que me forman como persona y como ciclista. Llevando mi cuerpo al límite, aprendiendo a bajar, a mejorar la contrarreloj y la subida. Trabajo por ser un mejor ciclista, pero siendo parte de este equipo, siento que me estoy formando como persona. Cuando convivo con mis compañeros, cuando un bocadillo se convierte en un “salva pálidas”, cuando un trago de agua en plena subida te salva el día, aprendes que el trabajo en equipo es indispensable para este deporte y para la vida.

Cuando el entrenamiento termina, llega la charla de retroalimentación del día. En ella hablamos de lo que pasó durante el entrenamiento, qué hicimos bien y qué podemos mejorar. Nos regresamos juntos hasta que el camino a casa nos separa, mientras charlamos el regreso a casa se hace más corto y al llegar empieza la segunda parte del día: el entrenamiento invisible, ese que no se cuenta pero cuenta mucho.

Comer, fortalecer y recuperar son la clave. Sigo las pautas de nuestro nutricionista para comer justo después de terminar el entrenamiento, luego empiezo la sesión de estiramientos y fortalecimiento siguiendo el programa que cada mes nuestra fisioterapeuta, Paula, nos envía, me gusta hacerlo mientras veo una película o mientras escucho un podcast. Para ser sincero, antes de llegar al equipo no tenía el hábito de complementar la recuperación y el entrenamiento con estiramientos y ejercicios de fortalecimiento pero desde que lo hago he sentido un cambio muy grande en la posición sobre la bici.

Todos tenemos que enviar el archivo del Garmin que recoge los datos del entrenamiento del día, desde la velocidad hasta los vatios. Así nuestros entrenadores lo analizan y podemos ver más allá del entrenamiento.




Pasado el mediodía, cada uno tiene sus propios pasatiempos y gustos. El equipo hace un esfuerzo para que todos los corredores. Uso la tarde para dedicarme a mi segunda pasión: el periodismo. Voy en el segundo semestre, modalidad virtual que se adapta perfecto al estilo de vida de un deportista, le puedo dedicar entre 3 y 4 horas al día mientras mi cuerpo se recupera para el entrenamiento de mañana.

Leer y ver películas son mis pasatiempos favoritos, los libros de historia de ciclismo y las novelas de misterio siempre son una buena elección. Sobre las películas, prefiero sorprenderme y ver de todos los géneros, el suspenso y la comedía son mis favoritos, así termina la tarde. Después de cenar y convivir con mi familia, a las 9 de la noche se acaba la jornada y así empezar otra carrera para ser mejor ciclista de lo que fui hoy.



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