• Nicolas Borras

Una conversación entre compañeros, Perfiles FUN

Pasamos muchas horas del día entrenando al lado de compañeros que por alguno u otra razón, la vida junto en este equipo. A lo largo de los kilómetros que todos los días hacemos sobre nuestras bicicletas, las charlas, las risas y los momentos difíciles se vuelven cotidianos, y sin quererlo pasamos por alto las historias detrás de cada uno de nosotros. Por eso hoy abro un espacio para conocer mejor a los ciclistas que hacen parte de la Fundación Esteban Chaves, en una conversación de compañero a compañero.


Todos los ciclistas de la Fundación tenemos en común, además de la pasión por la bici, el largo y difícil camino que tuvimos que recorrer para llegar hasta aquí y esto, de algún modo, hace que exista un respeto mutuo por el otro y por el puesto que cada uno desarrolla dentro del equipo. Todos sabemos lo difícil que fue lograr esa casilla que disputamos durante tantos meses y por eso existe ese compañerismo que se ve en el pelotón de las carreras cuando trabajamos en equipo o cuando salimos a entrenar cada mañana.

Este también fue el caso de Diomedes Velandia, quien abrirá la sección Perfiles FUN. Entre risas, en una conversación sobre la bicicleta recordamos con cariño el día en el que la bici se convirtió en parte de su vida. En San Mateo, Boyacá, el pueblo donde nació: “un día había un circuito en el pueblo y me inscribí. Para que vea, me fue bien y desde ahí le cogí un cariño a esto. Como a los dos meses de esa carrera empecé a montar con juicio y ya después de eso me dediqué completamente a la bici, hace tres años”.


En las conversaciones dentro del equipo, es usual que recordemos lo duro que fue el proceso de selección. Yo no sabía que este año no fue la primera vez que Diomedes había intentado entrar el equipo, lo había hecho para la temporada 2018 pero no lo había logrado, cuando le pregunté sobre esto, me contestó con orgullo de haber regresado y lograrlo: “¡Uy! No haber entrado la primera vez fue un golpe muy duro, mentalmente, porque estaba preparado y estaba muy seguro de que me merecía estar ese vez en el equipo, pero pues bueno, había mucho nivel y aunque llegué hasta la última prueba, no quedé en la clasificación de los 9 ciclistas”. Definitivamente estas son las pequeñas victorias que definen el carácter de los deportistas.


Nicolas y Diomedes entrenando

Cuando en la conversación empezamos a recordar las anécdotas de las carreras que hemos compartido este año, me contó que la Clásica Esteban Chaves ha sido su favorita hasta el momento, y se le nota al hablar, no solo porque ahí obtuvo su mejor puesto, sino porque logró subirse al podio con la ayuda de todo el equipo. Esa fue su recompensa al trabajo duro de todos los días, y del cual somos testigos, porque los triunfos que conseguimos como equipo, están respaldados por el trabajo de cada uno de los compañeros que aportamos un granito de arena para poner en el podio ese FUN que tanto orgullo nos produce.


Las risas también están presentes en carrera, todos tenemos una anécdota de competencia que nos hace soltar una carcajada cada vez que la recordamos, y ya se imaginarán todas las risas cuando las recordamos juntos. Diomedes recordó: “Una vez íbamos bajado a toda en una carrera, me comí una curva y seguí derecho y caí allá dentro de un poco de maticas, eso caí allá todo suavecito, todo bonito”. Un libro de historias que espero nunca terminemos de escribir.


Cuando la bicicleta y el ciclismo se salen de la conversación, conocí otra faceta completamente diferente de todo lo que pasa en su vida cuando no está montado sobre la bici. Por ejemplo, Diomedes es un ciclista boyacense que vive en Cundinamarca, me enteré con sorpresa que le gustan los vallenatos, las rancheras, el reggaetón, la electrónica, ¡un gusto muy variado!

Cuándo le pregunté sobre sus pasatiempos, se quedó pensativo y respondió que le gustan los carros y la velocidad, también, pero mientras fluye la conversación, me contó sobre los años en los que su familia tuvo un negocio de panadería donde aprendió a cocinar y a hornear todo tipo de galletas, panes y pasteles, y ahora, usualmente disfruta de hacerlo en casa, en las largas tardes después de los entrenamientos.



Cuando no está sobre la bici, intenta pasar todo el tiempo que puede con sus seres queridos, los que lo han respaldado siempre en este proceso, como su familia y como Juan Pablo Forero, un ex ciclista que además de guiarlo, lo apoya, y ha sido su mano derecha en la búsqueda de cumplir su más grande sueño, llegar a correr una gran vuelta y por qué no ganarla, como él firmemente dice, mientras sonríe.


Este es Diomedes Velandia, un ciclista con el biotipo de escalador colombiano, una persona que encaja en el grupo de ciclistas y que sabe y nos enseña a todos a trabajar en equipo, ahora que estamos finalizando la preparación para la vuelta del porvenir, me doy cuenta que, más que nunca, el respaldo entre compañeros es fundamental y conocer la otra faceta de nuestros compañeros hace que este trabajo en equipo siempre sea más agradable. Seguiremos preparando el objetivo más grande de la temporada, seguiremos escribiendo páginas de ese libro de anécdotas, de risas y lágrimas en el que los compañeros del equipo se han ganado un espacio.

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